domingo, 30 de noviembre de 2008

"La Fiesta"

Me doy cuenta que esta entrada se podría llama de muchas maneras, incluida el título de "los otros", pero me he decidido por este intento de comedia española a la americana, por qué la idea surgió estando de fiesta y me parece más representativa que el título del Amenabar u otros de los que se pueden asociar. El sábado recuperé un viejo hábito, salir por Barcelona, en coche y volver tarde, sabiendo que buscas pasártelo bien y olvidar un rato. Volver a aquellos lugares, donde hacías 10 años, tendías a desaparecer e integrarte con la noche, resulta curioso, es como un no querer arrancar, un no tirar hacia adelante y si un eterno volver. Me resulta curioso estás palabras, pero son bastante ciertas. Estábamos dos amigos y yo, a quienes les agradezco realmente que quisieran estar allí conmigo, en la zona de poblenou, rodeado de chiquillería y de música que aún recordábamos y otra que nos sonaba. Mientrás estábamos divirtiéndonos, observaba a los otros, es decir, a los jóvenes que estaban allí divirtiéndose como nosotros o de forma un poco diferente. Pensé que no podía ser, que ellos no se sabían divertir, que se descontrolaban en exceso y que allí, los únicos que se divertían, éramos nosotros, ya que teníamos la experiencia. Después de realizar este pensamiento, me vino otro: "Nosotros hemos estado así y ellos estarán como nosotros en el futuro. Nada cambía, salvo el prisma con el que lo miras. Puedes pensar lo mismo siempre, pero la mirada, es lo que lo hace cambiar". A todo esto, sonaba a coro el estribillo inmortal de una canción de Rage Agains The Machine : "/que me chupen la polla/", que aún lo hacía más eterno e inamovible todo.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

"El Más allá"

La indefinición, la nada, el nuevo comienzo.... El cine de terror italiano de los 80, entró en mi vida cuando aún jugaba al fútbol y no conocía otros deportes. Está película, la descubrí muy pronto y me impactó. La he revisionado, la he reelaborado, la he narrado y la he fragmentado para poder mantener su magia, su esencia y, desde el martes, que voltea sobre mi cabeza. Todo ha sucedido como se esperaba y ahora estoy en "el más allá", como mucha gente se debe haber visto, en más de una ocasión, yo entre ellos. Ahora toca, volver a empezar y mirar más allá de donde nos encontramos, para volver a dibujar un nuevo presente. Ahora, me viene la imagen de Barden , sentado en el banco de un ferry en "los lunes al Sol" y sé que esa no es la imagen que deseo, aunque podría serlo, ya que creo que debería tener un descanso y rempensar ciertas prioridades en mi vida, hacer un parón, para vivir más allá del ahora. Pero no será así, ya que me acomodaría y no es lo que busco. Ahora toca mirar y realizar nuevos proyectos, pensar en positivo y no tener miedo al cambio, a lo que viene del más allá.
Es tiempo de crisis, sea hombre o mujer, trabajes o busques trabajo, estudies o no. Es tiempo de búsqueda de empleo y de desempleo y será así durante un par de años (recordemos que nosotros siempre vamos dos años por detrás, de media, con el resto de paises europeos), pero no debes quedarte quieto como Bardem en el ferry, ya que el trabajo existe y debes activitarte para encontrarlo, con tu tiempo, con tu lucha diaria y sin el desánimo de no encontrarlo, porqué tarde o temprano, lo encontrarás.
No hay nada más que decir, tampoco hay más dobles sentidos ni la posibilidad de leer entrelíneas, no hay más allá del sentimiento que pueda transmitir estas palabras al ser leidas. Ahora al cerrar esta última frase, recuerdo la imagen final de la película: los ojos grisados de los protagonistas, mirando a la cámara y corriendo hacia el espectador y la sensación de desasoigo que me causaba esa escena. Esa es la sensanción: desasosiego.

sábado, 22 de noviembre de 2008

"Mentiroso compulsivo"

Hoy vamos a hablar de la mentira, de hecho, hace tiempo que debería haberlo hecho. Todos mentimos, ya sea de forma voluntaria, involuntaria, con la intención de ocultar algo, con la intención de salvarnos de algo que no queremos realizar, por compasión, por puro egoismo,... pero la pregunta sería, ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué no somos sinceros y aceptamos la verdad de lo que queremos hacer? Me pregunto si seríamos capaces de hacerlo, es decir, si seríamos capaces de mantener siempre la verdad de lo que hacemos, decimos o hacemos. Yo creo que no y que al igual que la película de Jim Carrey, necesitamos de "algo" externo a nosotros que nos permita un control de nuestras mentiras. Entonces, ¿por qué no podemos aceptarlas y reconocerlas? Es decir, me planteo la siguiente conversación: "Oye, que ya no me gustas y que lo dejamos. Vale, de acuerdo, yo pensaba lo mismo. Perdona, te he engañado, no es que no me gustes, claro que me gustas, lo que pasa es que me he liado con tu mejor amigo y, realmente, está más bueno que tú y bueno, besa mejor y, por eso, he pensado en dejarlo. Vale, de acuerdo, yo también pienso lo mismo de mi mejro amigo". El final, lo reconozco, es demasiado poco real, pero bueno, las comedías, tienen estos puntos de irrealidad. La mentira forma parte de la comedia de la vida. El problema es que mientrás esté bien vista (ya que la utiliza todos los estamentos públicos y privados), no será considerada una enfermedad social, ni siquiera una pequeña lacra. Con esto, se me ocurre pensar que pasaría con las drogas, si no hubiéramos decidido que era una lacra social. Pues eso, que mientrás consideremos la mentira como un bien social o algo socialmente acceptado, no existirá cura para los mentirosos ni búsqueda, por saber por qué lo hacen, ni soluciones. Ya sé que en estudios realizados recientemente, se ha descubierto que los mentirosos compulsivos, tienen más desarrollado la parte blanca del cerebro, donde se encuentra la capacidad de mentir y de crear. No si, al final, resultará cierto lo que dijo alguna vez un escritor (creo que fue Millás) acerca de su profesión: "Los escritores somo las personas más mentirosas del mundo, por eso nos dedicamos a la escritura". Mentirosos o no, hemos de pensar en la posibilidad de poder eliminarla de la sociedad y considerarla como una lacra social, para poder ser atendida como enfermedad, ya que muchas personas mentirosas, se quedan solas y son incapaces de tener relaciones sanas con el otro y consigo mismo, restando para siempre en la soledad más aplastante y sin futuro.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Los Inmortales

Pocas películas me han impactado tanto como ésta. Su calidad con el paso del tiempo, no sé cual será. Su estilo narrativo, seguirá siendo tan moderno y biopic, como antaño, pero hay (o hubo) algo de ella que sigo guardando y me acompaña. Espero algún día no perder la cabeza por ello. La cita a dicha película, va en referencia a los reencuentros que tenemos con personas queridas y que apreciamos, pero que por circunstancias de la vida, no vemos o el contacto es casi inexistente. Esos momentos de reencuentro en que las palabras surgen solas y se encadenan, sin forzar la conversación, son mágicos. No es una simple narración de sucesos, sino es una idea, son actos que fluyen entre los dos. Estos momentos, cuando se producen o se produjeron, en el encuentro del sábado, me hacen recordar la película, ninguna escena en concreto, pero si el título de la misma. Han pasado los años, ha pasado el tiempo, y las vidas han cambiado, pero todo sigue igual entre los dos. Las circunstancias han variado nuestros conceptos de la vida, los trabajos nos han alejado de otro tipo de preocupación más mundana (por decir algo y sin faltarle al respecto), pero los dos seguimos igual. Nada ha cambiado. Te crees, por unos instantes, inmortal, como en la película que puedes haber nacido en la escocia medieval y no saber si moriras, antes de que acabe el siglo XX. Inmortal, así me sentí, durante unos instantes y, supongo, que no he sido el único que alguna vez, se haya sentido así, al quedar con alguien que hacía mucho tiempo que no sabía nada de él o de ella y que al recuperar ese momento, ha visto, como las circuntancias,el entorno, sí ha cambiado, pero la relación entre los dos, sigue estando como cuando os conocisteis, igual que siempre, como si la música de fondo fuera la canción de Queen que pasea por la película que encabeza esta entrada.

jueves, 13 de noviembre de 2008

El hombre invisible

Hay títulos de película que viven de la literatura pero no al revés. Este título tiene variadas versiones cinematográficas, pero todas remiten a un mismo genio: H. G. Wells. Hoy no quiero hablar de genios, quiero hablar de la invisibilidad. En ciertos momentos, observando la vida, mi propio entorno e, incluso, mis aficiones más queridas, veo la invisibilidad de la vida, la que me rodea y la propia. Esta mañana he leido que existe una máquina de fotografiar que hace visible lo invisible, que es capaz de reproducir en una imagen la tos. Al acabar la noticia, me he quedado perplejo y me ha hecho recordar nuestra invisibilidad y a la película que encabeza esta entrada. La idea es sencilla. Nosotros vemos al mundo, el mundo nos ve a nosotros, pero existen otros momentos en que nadie nos ve, ni siquiera nosotros nos reconocemos. Existe un momento en que no somos visibles (y no estoy hablando de la muerte). Y, ¿entonces, qué?. Pienso que en ocasiones, deambulamos por las calles, por los lugares de trabajo, sin ser vistos. Pasamos por la vida obscegados en nuestras cavilaciones, en nuestras pesadumbres, invisibles a lo que ocurre a nuestro alrededor, sin ser vistos, sin ver al resto de seres invisibles. Y, sin embargo nos ven (no con la gabardina y las gafas del personaje, pero casi). Me planteo, sí sólo vemos eso, nuestra ropa, nuestra capa protectora y que el resto pertenece a la invisibilidad. Todo esto no nace de una simple noticia, pero podría ser. Hay más:
1. Se comercializa droga en los colegios e institutos. Se detiene a los vendedores, gracias a un ser invisible que pasaba por allí y lo comunica a la policia.
2. Una idea extraña diferente para el futuro de un niño, se realiza poco a poco y se imagina un futuro real e invisible para él.
3. Las nuevas TIC te permiten comunicarte con el mundo, ser escuchado, pero te mantiene invisible de la realidad y alejado, por qué no decirlo, de la verdad.
4. Lees el diario y despiertas de tu invisiblidad: En África murieron en 5 años 3,5 millones de personas y en Dafhur parece que paran pero no.
5. ¿Alguién sabe que existen unas personas (no invisibles, pero casi) en África, que no sólo pasan hambre, sino que tienen armas para matar y gobernar matando?
6. Descubrir una segunda pirámide en Saqqara (Egipto) de hace 4300 años, posiblemente de la esposa de Zoser, enterrada a 20 metros de progundidad, hace visible un país invisible.
7. Entras en blogs, en páginas que no te pertenecen, que desconoces, te hacen ser invisible para tí y para los demás.
8. La vida, al fin y al cabo, es un acto continuado de invisibilidades, en el momento más inoportuno, vuelves a ser visible y a existir para y por otros.
9. Durante el día eres invisible, en la noche te haces invisible (ya que tiendes a desaparecer) y nada es lo que has soñado o imaginado alguna vez.
Siempre he pensado que en la invisibilidad está la consciencia de querer observar, de mirar y de hacer sin notarse que estás. en la invisibilidad está el pasar por la vida sin querer ser reconocido, el vivirla en los demás, pero no en la tuya. Si eres invisible, casi no existes, ya que no te puedes equivocar, no puedes recibir un beso pero tampoco te pueden criticar. Y éste es el camino que hemos decidido escoger, el camino de los seres invisibles. El hacer sin ser, el ser sin estar.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Carta de una desconocida"

Como lo prometido es deuda, aquí está lo comentado en el post anterior. Pequeño homenaje al teatro, al cine, a la literatura y, por supuesto, a las cárceles.

"Apreciado XXX:

Te quiero. Hace días que la idea me rondaba la cabeza. Te quiero. Esa es mi única verdad y quería decírtelo. Ayer en la comunicación semanal con mi ex (ahora ya no es mi novio), se lo dije. No lo aceptó de buen grado, incluso me pidió un último bis. Yo le dije que no era el momento. Que ya no sentía lo mismo. Veo cartas contigo, veo comunicaciones contigo y algún que otro bis. Sólo te conozco por lo que me cuenta Rafaela, por tus letras escritas en papel. Y ya te quiero. Ahora siento la libertad muy cerca. Siento que en ella, tú formas parte importante. No sabría desear sin tu presencia. Me encantaría tener tu cuerpo abrazado al mío y volar juntos, más allá de estas paredes, más allá del papel de esta misiva. Te quiero, eso ya te lo he dicho antes. Y sueño con nuestra primera comunicación, con nuestras primeras palabras no impresas. Con que sólo seas para mí. No te escribas con nadie, ahora nos pertenecemos. Sómos únicos. Como los amantes de las películas, como los protagonistas de una novela. No escribas a nadie más, tus palabras son mías, como lo será, algún día, tu cuerpo, tus caricias, tus besos. Si supiera que te escribes con otra, te mataría, sé sólo mío. No malgastes tus palabras con otras. Sólo yo, soy para tí. Es mi última línea y sé que te echaré de menos. Mis últimas palabras, han de ser como las primeras de esta carta: Te quiero.Veámonos pronto, conozcamos nuestras voces, nuestros cuerpos y acaricíemos nuestras manos. Te quiero.

Firmado,

YYY"


Me sorprendió, el hecho de que en plena época digital, en un lugar reducido, aunque grande y aislado, las pocas cosas que hacían soñar a los presos y presas de una cárcel, sean el lápiz y el papel, las simples lecturas de sus cartas. Me pareció curioso y aún hoy, me lo parece. Y, pienso en los que siendo niños, o no pueden escribir ni leer, o ni siquieran escogen la posibilidad de hacerlo. Entonces, ¿Con qué soñaran?

lunes, 10 de noviembre de 2008

"Where the truth lies"

Esta película es del 2005 y ayer me vino a la cabeza. Todo empieza cuando observas la vida y las personas que te rodean, cuando ves que todos se pasan la pelota de unos a otros, cuando ves que nadie la coge y la vida se convierte en un simple juego, donde el azar será quien decida donde o con quién se queda la pelota. Es curioso como nosotros mismos nos negamos la posibilidad de elección de la mayoría de nuestras acciones y dejamos que el mundo decida por nosotros. Hay otros que no, que toman las riendas de sus acciones y las asumen hasta el final, sin dejar que el azar ocupe parte de su vida. Son las que menos, ya que tarde o temprano, dejamos la acción en manos de lo invisible, de lo inesperado, de aquello que creemos que no depende de nosotros. En la vida real, ayer fue un pinchazo en una rueda, otro día será unos papeles no entregados, en otros momentos será la simplicidad de un trabajo bien hecho y, en algunas, las que menos, aunque cada vez hay más, un robo o un asesinato. En esto último me gustaría quedarme. Esta semana como muchas otras semanas, escuchamos, vemos, nos cuentan, toda una retahila de asesinatos y violaciones que nos dejan apabullados, sin palabras. Ya no sólo en España, sino fuera de ella y en el mundo. Son muertes, las que explico, que no nos hace sentirnos culpables (de hecho son otros, y la pelota cae en su mano). Hay otros asesinatos que nosotros olvidamos, que no queremos recordar y si lo recordamos, lo hacemos desde la solidaridad y la beneficiencia. Pero aquí, también pasamos la pelota a otros ("Yo ayudo y como ayudo, ya he hecho algo, ya no soy culpable de ese mal, ya no colaboro, yo soy solidario y pongo lo poco que tengo en ayudar a que no se expanda ese mal"). Así, somos, queramos o no, nos vamos pasando pelotas, sin quedárnosla. Y luego está la ficción (por ficción, señalo documentales o reportajes que puedes ver en la televisión y que se ven forzados, pocos reales, aunque intenten serlo). La pregunta base sería, ¿Reconocemos aquello que hacemos o somos? ¿Diferenciamos la verdad objetiva de nuestra verdad? Nos han dicho que la verdad es relativa, hasta aquí nada nuevo que no supiéramos, pero, ¿es posible que al relativizar tanto la verdad, descubramos que nuestra verdad es una falsa?
Ayer viendo un documental sobre la vida en las cárceles, observé una entrevista de un psicólogo a un preso, detenido por agresión sexual y violación. Lo que me llamó la atención, es como el preso daba vueltas sobre el tema de la agresión para no reconocer lo que había hecho. Como justificaba la acción a las drogas (de hecho casi todos los entrevistados lo hicieron), como explicaba que no era él mismo, pero que la culpable de todo era ella. Y, sin embargo, lo negaba. Luego vería una película sobre el secuestro a una mujer y él diría que a veces se había sentido así (es decir como el secuestrador), dominador del otro. Y, sin embargo, la pelota jugaba en otro campo, nunca en el suyo. ¿Por qué? Porqué la "verdad miente" (o duele).
P.D: Otro día hablaré del amor epistolar en las cárceles.
P.D2: Por cierto, el documental bien, aunque demasiado facil y con eso quiero decir que se notaba un poco preparado. No había demasiada verdad o si la había, era relativa y la pelota seguía votando fuera del tema central, detrás de las paredes que la rodeaban.