sábado, 19 de junio de 2010

"Casual day"


No la conocía, hasta que un día casual, me hablaron de ella. Poco tarde en intentar encontrar tal joya y observar la fuerza de los diálogos de los cuales me hablaron (el del arranque de la película, nada casual, por cierto. Y el del padre que enseña al novio de su hija, lo que el desea para su futuro). El único calificativo que se me ocurre es BRUTAL, ya que forma parte de una realidad que hacia tiempo no conocía: la brutalidad de la palabra. Muchas veces, nos pensamos en ellas, en las palabras, quiero decir, en lo que quieren explicar, en su significado. Normalmente volcamos palabras, las vomitamos, según la situación, el momento, el lugar, con quién nos encontramos, sin pensar nunca en la fuerza de esas palabras o, en la debilidad de las mismas. Por eso me pareció tan brutal lo que ví. Todo (la situación, las palabras, los personajes,...9 cobraron sentido, parecían reales. No sólo vomitaban palabras, sino las interpretaban con toda su fuerza. Así, deberíamos hablar, sabiendo lo que estamos diciendo, lo que queremos expresar, sin miedo al que diran u opinaran. Las palabras son fuerzas de voluntades, por eso mismo, no debemos obviar que cuando insultamos a alguien, lo dañamos brutalmente, cuando regañamos a un niño, lo herimos de muerte. No porque queramos hacerle daño, sino porque lo hacemos sin pensar, dejándonos llevar por la debilidad de nuestros pensamientos y la rapidez de nuestros tiempos. Por eso es tan brutal esa película, por eso hay que verla y no olvidarnos de que las palabras hieren, matan y nos entierran, a algunos, para siempre.

lunes, 8 de junio de 2009

"Los Creyentes"

Hace una semana estuve invitado a una comunión de un centro de enseñanza privado de Barcelona, que se celebraba en una iglesia del Opus y, durante la celebración, sólo me venía a la cabeza está película de finales de los ochenta, donde destacaba por encima de todo, Martín Sheen, sin ser demasiado viejo aún. Era una película de terror que me asustó, pero no me impresionó. Lo que más me chocó durante la celebración era la asociación constante a esta película. Era como pensar que aquella imagen eclesiástica de curas con monaguillos, padres en un lado, abuelos en otro e invitados detrás, con una forma determinada de vestuario, sin gritos ni llantos de bebé (ya que montaron una guardería en el exterior) y las niñas de la comunión, con sus manos juntas, delante de su cabeza, en un eterno rezo de sudorosas consecuencias, me acercaran a la sensación del miedo, del terror a lo inesperado, del susto que adivinas pero no ha llegado, del truco de magia, de la sorpresa final, cuando se descubre que el malo era en realidad el familiar que parecía más inocente, el novio de la protagonista o cualquier otro personaje que permitiera el giro argumental. Sentía la tensión que algo así, podía o iba a ocurrir. La voz del cura se apagaba por el mal funcionamiento de los micros, se oían sus susurros, pero no su voz, ni siquiera el mensaje. Había algo que debía ocurrir. Entonces el cura se golpeó tres veces el pecho y las niñas repitieron el gesto con sus puños y repitieron: "por mi culpa" y, la imagen de la persecución en el pajar, me vino a la cabeza y un escalofrío recorrió mi espalda y observé que el peor terror está en las palabras, ellas son fuente de transformación y deformación de la realidad. Y que el terror se encontraban en las palabras divinas, en la aceptación de la leyenda teñida de sangre que es nuestra historia y que en aquel gesto de puños golpeando los pechos de las niñas, se centraba el máximo horror, la aceptación de una realidad que ha de ser rota, destruida o, simplemente, acatada como cierta y verdadera. En el umbral de la duda, está la mirada de Martin Sheen, escondido en el pajar, esperando que los pasos se alejen y se cierre la luz, que en aquel caso, era la llegada del miedo...

lunes, 11 de mayo de 2009

"Todo por un sueño"

Hará una semana que me acordé de esta película que unía a una sex symbol y a un cineasta independiente que empezaba a no serlo ( o que jugaba al despiste). La película tiene la gracia de ser cómica con mucha mala leche y ver a la susodicha actriz en un papel hecho a la medida. Del director, lo dicho anteriormente. Paseaba por las calles de mi ciudad de acogida, un día en que no estaba tranquila. El Barça había llegado a la final de la Champions y todo el mundo estaba encantado, maravillado y no se creía nada de lo que había vivido. Después de las quejas, de los insultos y de los "uuuuiiiiis", llegó el gol y todo se desató. Al regresar a casa, después de ver el partdio y charlar con los compañeros del trabajo, me vino a la cabeza este título. La gente asomaba banderas y cabezas por las ventanas de sus casas y coches, gritando el nombre de su equipo. Saludaban a cualquier traseunte con el que se cruzaban y todo el mundo estaba de fiesta, como si algo grande hubiera ocurrido, algo cercano a los sueños. Por un momento, me sentí ausente de todo, como que no estaba allí, que estaba en otro lugar en otra dimensión. Era extraña esa sensación, pero así era. Paseaba por un lugar lleno de quimeras, de sueños que se debían hacer realidad, pero que aún no lo eran. No sabía si realmente caminaba hacia mi casa o mi casa caminaba hacia mí. Todo era extraño. Todo era un sueño. Y, entonces, me acordé de la mujer del tiempo que interpreta Nicole Kidman y me acordé de Gus Van Sant y de la película. Fue entonces, cuando la extraña sensación, desapareció.

jueves, 26 de marzo de 2009

"Sexo, mentiras y cintas de vídeo"

Gran y tramposa película. Inicio de una carrera brillante para su director y guionista. Apreciable en su pequeñas escenas y grande en su historia. Este título siempre me gustó y ahora me viene asociada a un trayecto matutino en tren camino de Barcelona. Era por la mañana en un período entre el sueño y el hambre, tres parejas repartidas por el mismo vagón, me hacen recordar el título de la película. Hay más gente, pero parece que sólo yo me doy cuenta de lo que ocurre. Demasiadas caras, demasiados rostros pero todos miran a los lados, a sus propios menesteres. Observo el vagón, las tres parejas y esto es lo que asocio:
"SEXO", pareja que se acaba de conocer, aún parece desmaquillados, ella voluminoso escote, él se muestra encantador. Ella se abalanza sobre él y lo besa. Él intenta arrastrar su mano sobre la espalda de ella. Ella le coge la mano y se la introduce en el escote. Él sonríe. Ella marcha al lavabo. Él escribe un mensaje en el móvil. Vuelve a sonreir. Ella vuelve y empieza de nuevo todo el juego de seducción. Una continuación, una segunda o tercera parte de algo que acaba de empezar y a su vez inicia su final.
"MENTIRAS", otra pareja de jóvenes. Se hablan, discuten, se silencian. Él le dice algo a ella. Ella sonríe. Intenta calmar su dolor. Él la intenta abrazar. Ella lo rechaza. Le dice algo. Él se queda parado. ¿Qué le ha dicho?. No se miran. No se escuchan. Se abandonan. Se separan. Desaparecen el uno de otro, el uno en el otro. Se convierten en nada. En silencios, en mentiras...
"CINTAS DE VÍDEO", una pareja de unos 60 años. Hablan y recuerdan. Sonríen y miran alrededor. Sus maletas de viaje, el vagón. La ausencia de una preocupación laboral, que se convierte en secreto. Una mirada. Una dulce mirada. Un simple abrazo. Un deseo. El beso. Recuerdan y vuleven a recordar. No tienen futuro. Ya lo conocen. No les asusta y prefieren envolverse de pasado, de enunciados de lo vivido. El ayer como presente y el presente como futuro. Vuelven a imaginarse jóvenes. Miran sus maletas. Observan el viaje. Se desean.

Renfe, dirección Barcelona. Son las 11:45h. Va con retraso, pero esa tardanza no es nada para ninguna de esas parejas. Ya que su tiempo es inmortal, es diferente al real. Como el de Renfe.


miércoles, 25 de febrero de 2009

"Octubre"

Es curioso pero, al menos, me parece más real que cualquier otro título que se me ha ocurrido a posteriori o que ha venido a mi cabeza, fijándome en pequeños detalles. Primero, vamos a situar "Octubre", película española, con pretensión independiente, que nos habla de las aventuras y desventuras de unos futuros actores de izquierdas o "progres" (y disculpen los términos) en la calle con su teatro reaccionario y reflexivo. La película es agradable y resultona, muy recomendable de ver y que invita a la reflexión. Esta imagen, sobretodo, la de la carátula, me ha venido, al pasear esta mañana, sobre las 08:45h por el Paseo de Gracia de Barcelona. Había tenido mala noche, de hecho aún la padezco. Caminaba como perdido, sabeedor del lugar al que me dirigía, pero completamente descolocado, cuando, de repente y sin aviso, tres chicos pintados o con restos de pinturas en su cara y unos gorros de plástico, comenzaban a reir en dirección contraria, serpeteando por la calle. Al principio, un par de segundos, me ha extrañado. Lo primero que he pensado, tres guiris que vienen de una fiesta de disfraces que ha durado todo el fin de semana. Más adelante, abandonada la imagen del trio, venía una princesa descalza y con sus labios tapados. Estaba tirste, como cuando en los cuentos infantiles, el príncipe no besa a la princesa, ni son felices. Ella estaba igual. Me extrañaban sus labios tapados con un pañuelo que pretendía ser de seda. Todo me parecía flotar, como si yo mismo aún no me hubiera despertado y siguiera durmiendo mi mala noche. Me he sentado en un banco cerca del Boulevard y allí me han aparecido dos clowns y un mimo. Venían riendo y subían Paseo de Gracia. Se les veía felices, como la otra cara del cuento de la princesa y gritaban a los cuatro vientos, con sus cigarrillos encendidos entre sus manos: "Viva Sitges". Y todo se me aclaró y pensé: "Ostras, el final de fiesta de los carnavales de Sitges" (tiene un nombre propio pero ahora no lo recuerdo muy bien). Y todo empezó a tener sentido. Y, entonces, me di cuenta que estaba despierto y que todo aquello no formaba parte de un sueño. Al rato aparecieron dos chicas medio disfrazadas de algo, que serpeteaban y discutían sobre quién llevaba la mochila colgada en la espalda y "que quién no iba a Sitges en Carnavales, no sabía que era la vida". Finalmente, decidí disfrazarme , durante un rato de hombre invisible y cuando me volví visible, ví a otro trio que escondían sus disfraces en la mochila , pero no sus intenciones de continuar la fiesta en casa de una de ellas, ya que en una de sus manos, aparecía una caja de condones, perfectamente cerrada. Yo pensaba, si ellos, los condones, también vendrían de Sitges.
Ha habido un momento, que creía realmente, que estaba en un sueño propio. Suerte que al final me he despertado, no creo que lo hubiera soportado. A todo esto, no me había dado cuenta, de los otros disfraces, los que nos ponemos todos para empezar el día y que arrojamos cuando el día acaba. Tal vez, estos los tengo más vistos y no me sorprendan tanto, como los protagonistas de la entrada. Tal vez sea, por qué ellos aún no se habían vestido.

domingo, 22 de febrero de 2009

"Paradise now"

Cómo empezar, cuando ya es tarde. Cómo decir algo, cuando todo esta visto o dicho. Cómo insinuar algo, cuando todo se ha mostrado. Cómo añadir algo a lo que todo el mundo ha decidido olvidar. Ni los nuevos cohetes enviados desde el Líbano, llegan a más gente a la que le puede interesar. Todo este silencio, todo este olvido, que durante unas semanas, fueron centro de atención mundial, me provoca un nuevo recuerdo, el de esta película: "Paradise now", ganadora de un globo de oro en el 2006. Me parece muy curioso, que esta historia, donde dos jóvenes se convierten en bombas humanas, fuera galadornada por los americanos con un globo de oro a la mejor película de habla no inglesa. Me recuerda momentos de dudas de los dos jóvenes antes de tomar la última decisión de sus vidas y me lleva a la escena de la ducha de "Elephant", recordándome cuantas últimas decisiones, tomamos que después se nos convierte en contra. Pero centremonos en Palestina y ese conflicto creado por occidentales que, al acabar la segunda guerra mundial, se creían dioses y decidían por el resto de las personas que sobrevivieron al magnicidio general que es una guerra. Esos nuevos dioses (creo que también se podrían llamar "superhéroes"), designaron la tierra prometida para el pueblo judio, en una tierra desiértica, donde podrían convivir con los palestinos. Pero, claro no se acordaron que ellos, los palestinos, vivían desde hacía centurías en esas tierras que sangre les había costado (y ahora me acuerdo de "Murieron con las botas puestas" y los indios americanos). Pero siguieron adelante y, no contentos con ello, crearon un enemigo eterno y construyeron muros para salvar a occidente del terrible enemigo y dividieron un país, que ahora está unido aunque separado,... Y sé que estoy mezclando temas, pero creo que todo el mundo debería ver esa película, para entender, que occidente no puede ir repartiendo tierras como quien reparte estampitas o cromos a los niños. No puede creerse el salvador de un mundo que se autodestruye y tampoco puede pretender olvidar y no recordar, lo que hace unos días era actualidad, desde los informativos más comunes hasta los más reaccionarios.¿Dónde queda el recuerdo de lo que ha sucedido? ¿Dónde la solución? En la explosión final de una película. Si no la han visto, veánla. Es prodigiosamente bella, la muerte.

miércoles, 4 de febrero de 2009

"Bienvenido, Mister Marshall"

No es nada original esta entrada, ni demasiado actual. Lo primero, por qué Wyoming, ya hizo en su programa una burla parecida y lo segundo, por qué ya ha pasado tiempo desde el día en el que el Sr. Obama, llegó a la presidencia de los EEUU y de cómo hacer publicidad sin pretenderlo (fijense en las ventas de su agenda electrónica o en el candidato republicano que ha de unir filas en los EEUU). Bienvenido, porqué no deja de ser una llegada a un nuevo lugar y a una nueva responsabilidad. Él mismo se ha encargado de recuperar la historia, para asegurar el lado más patriótico americano y tener la confianza de estos (muchas cosas, podríamos decir sobre el tema, desde el viaje en tren, hasta el juramento de su cargo). Se merece el voto de confianza de todo el mundo, ya que algo ha de tener una persona que ha movilizado e ilusionado a todo un país y a varios continentes. No sólo puede ser una campaña de marketing americana, debe exitir algo detrás. No creemos que pase como en la película de Berlanga, la ilusión por la llegada de los americanos al pueblo, es una gran celebración, que luego se convierte en gran decepción, al no detenerse el coche oficial. Aquí tenemos cuatro años (posiblemente ocho) para que pare, para que la ilusión despertada, no se convierta en humo de un tubo de escape, en nada. Todo apunta a que no será así: una gran crisis económica, un nuevo lider mundial, conflictos antiguos que se bañan de sangre actual (de esto ya hablaremos más adelante), una preocupación por lo que ha ocurrido, una necesidad por salir del atasco económico y social. Nuevas ideas. Un mundo que nos quieren vender como nuevo, pero no para de dar vueltas sobre si mismo y de repetir, errores del pasado, mirando al nuevo horizonte, sobre el cual gira: el Sol. Mister Obama es un ejemplo de ese nuevo horizonte, el mundo, ahora gira alrededor de cualquier cosa que haga, esperemos que no desaparezca su ingenio para ilusionar y, al menos, nos diga el secreto de sus trucos, para convertir la ilusión del mundo en realidad y no en humo. Bienvenido, Mr. Obama.

viernes, 30 de enero de 2009

"Un lugar en el mundo"

Hay películas pequeñas, sin pretensiones que con el paso del tiempo se vuelven grandes, crecen, se desdibujan y les encuentras todo su significado y pretensión. Ésta es una y una de mis preferidas desde hace años. La ví en el cine, la gravé en vídeo, se la descubrí a un amigo, éste se quedó mi gravación y al final encontré una copia en DVD, pero hay está. Hace tiempo que no la veo, la última una tarde de invierno en el sofá de casa con Neus y su madre.¡Qué bonita que es!. El tema es que desde ayer, la película, su nombre, me viene contínuamente a la cabeza. De hecho desde ayer al salir del trabajo, las letras del título, asomaban por mi cabeza y chirriaban por toda ella, como si las imágenes fueran a saltar en algún momento (a lo lejos, oía el tren que pasaba cerca de la estación de donde vivo). Todo me sonaba demasiado extraño, pero era real. Luego, todo cobró sentido: había fallecido la abuela de un amigo y tenía la sensación de que todo se tenía que volver a resituar en el mundo, que cada persona debía ocupar su lugar en él y de ahí, el bombardeo de las letras del título. Al nacer o al morir, en definitiva, al añadirse un nuevo miembro en el mundo, ya sea el terrenal o el esperitual, todo tiende a moverse, a buscar su lugar, a que las sonrisas sean lágrimas y la desdicha en dicha. Todo cobra un sentido, un significado, un lugar, aquel que nosotros queramos coger, aquel que nos dejen escoger o, simplemente, aquel que nos merecemos. Un añadir nuevo, es un nuevo movimiento vital, un nuevo olor, una nueva forma de hacer, de ser, de pensar, de reaccionar. Recuerdos imágenes de la película, discusiones (largas y extensas) y veo que el mensaje final, el mensaje de ese hijo, delante de la tumba de su padre, delante de sus recuerdos, es tan simple como el de buscar y encontrar tu lugar en el mundo, en cualquier momento de la vida, en cualquier situación, en definitva, en luchar por tí y por aquello que crees que es importante, ya que luchando por ello, encontrarás tu lugar en el mundo, aquel sitio que sólo te pertenece a tí, donde tú eres tú y los demás, un espacio exclusivo para tí.

domingo, 11 de enero de 2009

"Pesadilla antes de Navidad"

Mi admiración por esta película y por su ideador y guionista, es paralelo a las sensaciones que me transmite mi grupo de música favorito y sus canciones. Esta entrada va a aquí, por lo que tiene de sueños y de deseos. También por qué quería entrar en el año nuevo con entradas diferentes con las que había abandonado el anterior. Quería dar un toque diferente al nuevo año y hacía días que me rondaba este título para enlazarlo con el blog. Muchas cosas me han pasado que pueda relacionarla con los sueños y las desilusiones: La primera sería el fin de un sueño y el nacimiento de otro, dejar algo que para tí es importante pero enseguida tener la certeza de que vuleves a tenerlo de nuevo, que nace una nueva oportunidad para mantenerlo y conservarlo como el sueño que siempre ha sido. Por otro lado, ver que tu escritura ha gustado a alguien y que te lo van a publicar en una revista digital y que piden más colaboraciones y que recuperas antiguos poryectos de eternidad. En otro sentido que te vuelven a abrir las puertas de participar en proyectos interesantes con adolescentes y no tan adolescentes, que es un espacio que puedes dedicar a tí y que sabes que puede formar parte de tu futuro y, por último, y no menos importante, que la persona con la que compartes tu vida, vuelve a sonreir y te sientes feliz a su lado y que parece que la etapa oscura ha pasado y que estais los dos en lo alto del monte del cemneterio, cantándole a la luna, la felicidad que os rodea cuando los sueños de cambio, transformados en pesadillas, han cesado y cada uno acepta su destino, su forma de ser, que eso es al fin al cabo el destino, y todo vuelve a rodar , a caminar, a ser como debería haber sido durante todo el tiempo. Por eso, esta entrada, por eso este escrito y por eso esta película, ya que otra no podía haberlo ejemplificado mejor.

jueves, 18 de diciembre de 2008

"Apocalipse now"

Sé que es un clásico, sé que para algunos es intocable y sé también que introducir su nombre ya indica o define algo, te transporta a una imagen o a una palabra. Para mí, o mejor dicho, en estos momentos, será una canción "The end" de The Doors. Hace días que ya no estoy aquí, hace días que sé el final y el helicoptero que desciende en la selva vietnamita, alterando con sus astas las hojas de la flora del lugar y la música que suena en ese momento, me acompañan en estos días. los finales han de llegar, sí o sí han de ocurrir, ya que sin ellos, no hay un principio ni siquiera un desenlace. Los finales son importantes, son básicos. Recuerdo frases, que para mí son absurdas: "no me cuentes el final": "Jo, contándome el final me has reventado la película"; "no me digas nada, prefiero encontrármelo"... No sé por qué ese miedo al final. Yo ahora estoy en ese final, me lo hubiera imaginado o no, me encuentro hay. ¿Qué hubiera cambiado de haberlo sabido? Poca cosa. Sé que no es el final que me había imaginado, ni el que hubiera deseado. Sé que tampoco es el final más justo, pero si que creo y en esto, estoy seguro, es que es un final equivocado (sería como el montaje del director, antes de pasar por el que marcará definitivamente la productora). En este caso no es el final que merecería pero es mi final y ahí está. Suena la canción y vuelvo a ver la imagen del helicóptero aterrizando. De allí saldrán hombres y recogerán a otros. De ahí suenan otros principios para unos nuevos finales. Creo recordar que no he llegado a leer ningún libro, sin saber antes lo que ponía en su última hoja. Esos son los finales, un continuar de lo que ha ocurrido. Lo importante no es como se acaba (si muere el protagonista o se casan), no lo importante es el recorrido, lo vivido en el día a día y eso nunca muere o, mejor dicho, nunca tiene un final. Es siempre un contínuo deambular, caminar, continuar. Los finales son momentos, instantes que determinan un nuevo principio. No hay nada más, el problema está cuando no aceptas el final, cuando ves que ha sido un error, cuando ves que lo que has hecho estaba bien pero le ha faltado un grado bastante elevado de Marketing y Firmeza. Cuando el autobombo es el mejor complemento para el triunfo y, sin embargo, está rodeado de fantasía e irrealidad en un 85%, restando el 5% para lo que es real. Ahora me viene a la cabeza el nombre de esto "fragmentos de realidad" y también el hecho de asociar la vida con películas para explicarme y hacerme entender. No me asustan los finales, ni tan sólo los nuevos principios, me asusta el recuerdo de lo que ha sucedido, ese es mi gran error y final.

martes, 9 de diciembre de 2008

"La Bella y la Bestia"

Película de Disney que me hizo llorar en el cine, es cierto, justo en el momento en que Bella canta y se esconde entre los árboles para llegar a un claro prado. En este momento se me cayeron las lágrimas. De este libro, hay que recordarlo, se hizo una versión para el cine, conmovedora y antigua y una serie de televisión que si no recuerdo mal, echaban por TV3. También tiene el honor de que en la banda sonora, cantaba una desconocida Celine Dion, por aquellos tiempos. Ayer quedé con alguien que me recuerda a mí y me recuerda a la película. Hace años coincidimos de casualidad (o no) en un cementerio y su leve y breve sonrisa, me hizo desaparecer. Ha pasado el tiempo y de tanto en tanto, vamos quedando y cada vez que quedo con ella, me vienen recuerdos de mí, como si estuviera hablando con mi otra alma, aquella que partió al nacer y que de vez en cuando reencontramos. Ella es esa alma. Nuestros caminos se cruzaron, pero siempre andaron cercanos, casi sin unirse, como las carreteras nacionales y las autopistas, que se cruzan pero nunca chocan (excepto en Asturias). Le debo mucho, más de lo que ella se imagina y, por encima de todo, un cuento que nunca le he leido. De ella me quedo con su sonrisa (es curioso, pero las sonrisas me pierden) y que siempre ha aparecido en momentos inesperados, en momentos que veía que necesitaba encontrarme con alguien como ella. Todos hemos tenido esos momentos, todos los hemos vivido y los hemos compartido con personas que estan lejanas pero son cercanas y que no esperas que aparezcan, que, simplemente, están. Ayer quedé con Bella para cenar, allí la dejé, cerca de su casa y lejos de la mía. Y me sentí como Bestia, admirando la belleza interior que estaba delante mío, a mi otra alma, a aquella que me hace recordar que un día, en el cine, lloré por una sonrisa o un rastro de felicidad animada.

"Atrapado en el tiempo"

Esta entrada se preveé breve. Breve, porqué ha sido un pensamiento matutino, en el momento de ir a comprar cuatro cosas para la semana. Breve porqué han acudido a mi mente, la idea y la película, en un segundo, como si fueran estrellas fugaces. Me explico. Al salir de casa y dirgirme al mercado, he visto el día, oscuro, triste, melancólico, apagado y me ha recordado a cuando estudiaba en el colegio o en el instituto, estos días que no salíamos al patio, que no correteábamos por el cemento al aire libre de la pista de basquet del cole y nos quedábamos en clase, haciendo lo que no se podía hacer en clase: Jugar, Gritar, Comer, Correr o Dar collejas a los compañeros después de jugar al "sota, caballo, rey". Me han venido esos recuerdos y, por un instante, me he visto en él, cuando era niño y, luego me ha venido otra idea, curiosa, también, sobre los días grises, cuando acudía el sustituto de turno, porqué el profesor se había puesto malo (o no) y no podía hacer clase. Esos días también eran tristes o melancólicos como los de hoy. Y me he visto sentado en el pupitre, escuchando al sustituto (que podía ser conocido o no), sin hacer nada, ya que no nos aportaba nada y me he visto preguntándome, ¿por qué? Esos días que no hacíamos nada, o, mejor dicho, que hacíamos lo que no tocaba, ya que a veces con el sustituto, hacíamos otras asignaturas u otros ejercicios o nos pasabamos la clase discutiendo. Y, justo en ese momento, en el que ya no estaba paseando, sino que, recordaba las vivencias del pasado escolar, me ha venido un flash del semáforo de peatones, cambiando a verde y me ha venido la escena del despertador de Bill Murray y el día de la marmota de "Atrapado en el tiempo" y la idea de unirlos en una nueva entrada. No ha ocurrido nada, pero sí que ha venido un pensamiento que deseaba escribir. Tal vez, sea eso, que en ocasiones no pasa nada pero en esa nada ocurre todo.

jueves, 4 de diciembre de 2008

"Desaparecidos"

Realmente, buscaba un título para esta entrada. Y aquí lo tenemos, una película para olvidar rodada en el 2000. Es curioso, pero la película no tiene nada que ver sobre lo que quiero hablar, pero las palabras crean realidades y he aquí una de ellas. Hace dos días, momento en el que debería haberme levantado del sofá y realizar este escrito, estaba viendo una de mis series favoritas, aunque más que repetidos sus capítulos. De hecho, gracias a esa noche, entendí por qué es importante repetir capítulos de serie o releer con el tiempo los libros que una vez leístes. Bueno a lo que íbamos. La serie en cuestión era "Anatomia de Grey" y el momento que me hizo despertar del letargo fue el siguiente: "Raquel una de las residentes, está cambiándose en los vestuarios cuando llega el doctor con el que está medio saliendo y que en ese capítulo le había dado la llave de su piso. Él le dice que está harto de esperar y que espera que ella haga algo, que la relación no sólo puede tirar de uno. Ella lo mira, como si no entendiera nada y le pregunta sobre la aseveridad de sus palabras y del hecho de darle su tiempo. Él le contesta que sólo no puede tirar de la relación, ya que así DESAPARECERÍA". He aquí la palabra dentro de la frase. Ese capítulo lo había visto varias veces, pero creo que jamás vi tan clara esta frase como ese día. El amor nos hace desaparecer, nos hace no ser nosotros mismos y convertirnos en alguien que no somos. Si somos honestos, esta frase, nos debería despertar y demostrarnos que si queremos a alguien es por lo que somos, no por los que nos convertimos, porqué al existir un cambio, una transformación, por pequeña que sea, ya no somos nosotros, ya somos otros. En definitiva, hemos desaparecido. Y he aquí, la relación con la película en cuestión, donde todo el mundo desaparece. Todos tendemos a transformarnos cuando estamos enamorados, cuando perseguimos algo, un deseo, un anhelo. No nos damos cuenta que existen momentos, en que ya no somos nosotros, sino la sombra de un recuerdo, una foto en sepia o un simple garabato del carbón antes de empezar un autoretrato. Simplemente, ya no estamos, ya somos otros, ya hemos desaparecido y con ese hecho vagamos, caminamos por el amor, hasta que volvemos a aparecer y, entonces, ¿qué puede ocurrir? ¿qué sucede? Muchas cosas y variadas posibilidades, lo que es seguro es que en el momento de haber desaparecido, hemos vivido y, eso es lo importante.

domingo, 30 de noviembre de 2008

"La Fiesta"

Me doy cuenta que esta entrada se podría llama de muchas maneras, incluida el título de "los otros", pero me he decidido por este intento de comedia española a la americana, por qué la idea surgió estando de fiesta y me parece más representativa que el título del Amenabar u otros de los que se pueden asociar. El sábado recuperé un viejo hábito, salir por Barcelona, en coche y volver tarde, sabiendo que buscas pasártelo bien y olvidar un rato. Volver a aquellos lugares, donde hacías 10 años, tendías a desaparecer e integrarte con la noche, resulta curioso, es como un no querer arrancar, un no tirar hacia adelante y si un eterno volver. Me resulta curioso estás palabras, pero son bastante ciertas. Estábamos dos amigos y yo, a quienes les agradezco realmente que quisieran estar allí conmigo, en la zona de poblenou, rodeado de chiquillería y de música que aún recordábamos y otra que nos sonaba. Mientrás estábamos divirtiéndonos, observaba a los otros, es decir, a los jóvenes que estaban allí divirtiéndose como nosotros o de forma un poco diferente. Pensé que no podía ser, que ellos no se sabían divertir, que se descontrolaban en exceso y que allí, los únicos que se divertían, éramos nosotros, ya que teníamos la experiencia. Después de realizar este pensamiento, me vino otro: "Nosotros hemos estado así y ellos estarán como nosotros en el futuro. Nada cambía, salvo el prisma con el que lo miras. Puedes pensar lo mismo siempre, pero la mirada, es lo que lo hace cambiar". A todo esto, sonaba a coro el estribillo inmortal de una canción de Rage Agains The Machine : "/que me chupen la polla/", que aún lo hacía más eterno e inamovible todo.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

"El Más allá"

La indefinición, la nada, el nuevo comienzo.... El cine de terror italiano de los 80, entró en mi vida cuando aún jugaba al fútbol y no conocía otros deportes. Está película, la descubrí muy pronto y me impactó. La he revisionado, la he reelaborado, la he narrado y la he fragmentado para poder mantener su magia, su esencia y, desde el martes, que voltea sobre mi cabeza. Todo ha sucedido como se esperaba y ahora estoy en "el más allá", como mucha gente se debe haber visto, en más de una ocasión, yo entre ellos. Ahora toca, volver a empezar y mirar más allá de donde nos encontramos, para volver a dibujar un nuevo presente. Ahora, me viene la imagen de Barden , sentado en el banco de un ferry en "los lunes al Sol" y sé que esa no es la imagen que deseo, aunque podría serlo, ya que creo que debería tener un descanso y rempensar ciertas prioridades en mi vida, hacer un parón, para vivir más allá del ahora. Pero no será así, ya que me acomodaría y no es lo que busco. Ahora toca mirar y realizar nuevos proyectos, pensar en positivo y no tener miedo al cambio, a lo que viene del más allá.
Es tiempo de crisis, sea hombre o mujer, trabajes o busques trabajo, estudies o no. Es tiempo de búsqueda de empleo y de desempleo y será así durante un par de años (recordemos que nosotros siempre vamos dos años por detrás, de media, con el resto de paises europeos), pero no debes quedarte quieto como Bardem en el ferry, ya que el trabajo existe y debes activitarte para encontrarlo, con tu tiempo, con tu lucha diaria y sin el desánimo de no encontrarlo, porqué tarde o temprano, lo encontrarás.
No hay nada más que decir, tampoco hay más dobles sentidos ni la posibilidad de leer entrelíneas, no hay más allá del sentimiento que pueda transmitir estas palabras al ser leidas. Ahora al cerrar esta última frase, recuerdo la imagen final de la película: los ojos grisados de los protagonistas, mirando a la cámara y corriendo hacia el espectador y la sensación de desasoigo que me causaba esa escena. Esa es la sensanción: desasosiego.

sábado, 22 de noviembre de 2008

"Mentiroso compulsivo"

Hoy vamos a hablar de la mentira, de hecho, hace tiempo que debería haberlo hecho. Todos mentimos, ya sea de forma voluntaria, involuntaria, con la intención de ocultar algo, con la intención de salvarnos de algo que no queremos realizar, por compasión, por puro egoismo,... pero la pregunta sería, ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué no somos sinceros y aceptamos la verdad de lo que queremos hacer? Me pregunto si seríamos capaces de hacerlo, es decir, si seríamos capaces de mantener siempre la verdad de lo que hacemos, decimos o hacemos. Yo creo que no y que al igual que la película de Jim Carrey, necesitamos de "algo" externo a nosotros que nos permita un control de nuestras mentiras. Entonces, ¿por qué no podemos aceptarlas y reconocerlas? Es decir, me planteo la siguiente conversación: "Oye, que ya no me gustas y que lo dejamos. Vale, de acuerdo, yo pensaba lo mismo. Perdona, te he engañado, no es que no me gustes, claro que me gustas, lo que pasa es que me he liado con tu mejor amigo y, realmente, está más bueno que tú y bueno, besa mejor y, por eso, he pensado en dejarlo. Vale, de acuerdo, yo también pienso lo mismo de mi mejro amigo". El final, lo reconozco, es demasiado poco real, pero bueno, las comedías, tienen estos puntos de irrealidad. La mentira forma parte de la comedia de la vida. El problema es que mientrás esté bien vista (ya que la utiliza todos los estamentos públicos y privados), no será considerada una enfermedad social, ni siquiera una pequeña lacra. Con esto, se me ocurre pensar que pasaría con las drogas, si no hubiéramos decidido que era una lacra social. Pues eso, que mientrás consideremos la mentira como un bien social o algo socialmente acceptado, no existirá cura para los mentirosos ni búsqueda, por saber por qué lo hacen, ni soluciones. Ya sé que en estudios realizados recientemente, se ha descubierto que los mentirosos compulsivos, tienen más desarrollado la parte blanca del cerebro, donde se encuentra la capacidad de mentir y de crear. No si, al final, resultará cierto lo que dijo alguna vez un escritor (creo que fue Millás) acerca de su profesión: "Los escritores somo las personas más mentirosas del mundo, por eso nos dedicamos a la escritura". Mentirosos o no, hemos de pensar en la posibilidad de poder eliminarla de la sociedad y considerarla como una lacra social, para poder ser atendida como enfermedad, ya que muchas personas mentirosas, se quedan solas y son incapaces de tener relaciones sanas con el otro y consigo mismo, restando para siempre en la soledad más aplastante y sin futuro.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Los Inmortales

Pocas películas me han impactado tanto como ésta. Su calidad con el paso del tiempo, no sé cual será. Su estilo narrativo, seguirá siendo tan moderno y biopic, como antaño, pero hay (o hubo) algo de ella que sigo guardando y me acompaña. Espero algún día no perder la cabeza por ello. La cita a dicha película, va en referencia a los reencuentros que tenemos con personas queridas y que apreciamos, pero que por circunstancias de la vida, no vemos o el contacto es casi inexistente. Esos momentos de reencuentro en que las palabras surgen solas y se encadenan, sin forzar la conversación, son mágicos. No es una simple narración de sucesos, sino es una idea, son actos que fluyen entre los dos. Estos momentos, cuando se producen o se produjeron, en el encuentro del sábado, me hacen recordar la película, ninguna escena en concreto, pero si el título de la misma. Han pasado los años, ha pasado el tiempo, y las vidas han cambiado, pero todo sigue igual entre los dos. Las circunstancias han variado nuestros conceptos de la vida, los trabajos nos han alejado de otro tipo de preocupación más mundana (por decir algo y sin faltarle al respecto), pero los dos seguimos igual. Nada ha cambiado. Te crees, por unos instantes, inmortal, como en la película que puedes haber nacido en la escocia medieval y no saber si moriras, antes de que acabe el siglo XX. Inmortal, así me sentí, durante unos instantes y, supongo, que no he sido el único que alguna vez, se haya sentido así, al quedar con alguien que hacía mucho tiempo que no sabía nada de él o de ella y que al recuperar ese momento, ha visto, como las circuntancias,el entorno, sí ha cambiado, pero la relación entre los dos, sigue estando como cuando os conocisteis, igual que siempre, como si la música de fondo fuera la canción de Queen que pasea por la película que encabeza esta entrada.

jueves, 13 de noviembre de 2008

El hombre invisible

Hay títulos de película que viven de la literatura pero no al revés. Este título tiene variadas versiones cinematográficas, pero todas remiten a un mismo genio: H. G. Wells. Hoy no quiero hablar de genios, quiero hablar de la invisibilidad. En ciertos momentos, observando la vida, mi propio entorno e, incluso, mis aficiones más queridas, veo la invisibilidad de la vida, la que me rodea y la propia. Esta mañana he leido que existe una máquina de fotografiar que hace visible lo invisible, que es capaz de reproducir en una imagen la tos. Al acabar la noticia, me he quedado perplejo y me ha hecho recordar nuestra invisibilidad y a la película que encabeza esta entrada. La idea es sencilla. Nosotros vemos al mundo, el mundo nos ve a nosotros, pero existen otros momentos en que nadie nos ve, ni siquiera nosotros nos reconocemos. Existe un momento en que no somos visibles (y no estoy hablando de la muerte). Y, ¿entonces, qué?. Pienso que en ocasiones, deambulamos por las calles, por los lugares de trabajo, sin ser vistos. Pasamos por la vida obscegados en nuestras cavilaciones, en nuestras pesadumbres, invisibles a lo que ocurre a nuestro alrededor, sin ser vistos, sin ver al resto de seres invisibles. Y, sin embargo nos ven (no con la gabardina y las gafas del personaje, pero casi). Me planteo, sí sólo vemos eso, nuestra ropa, nuestra capa protectora y que el resto pertenece a la invisibilidad. Todo esto no nace de una simple noticia, pero podría ser. Hay más:
1. Se comercializa droga en los colegios e institutos. Se detiene a los vendedores, gracias a un ser invisible que pasaba por allí y lo comunica a la policia.
2. Una idea extraña diferente para el futuro de un niño, se realiza poco a poco y se imagina un futuro real e invisible para él.
3. Las nuevas TIC te permiten comunicarte con el mundo, ser escuchado, pero te mantiene invisible de la realidad y alejado, por qué no decirlo, de la verdad.
4. Lees el diario y despiertas de tu invisiblidad: En África murieron en 5 años 3,5 millones de personas y en Dafhur parece que paran pero no.
5. ¿Alguién sabe que existen unas personas (no invisibles, pero casi) en África, que no sólo pasan hambre, sino que tienen armas para matar y gobernar matando?
6. Descubrir una segunda pirámide en Saqqara (Egipto) de hace 4300 años, posiblemente de la esposa de Zoser, enterrada a 20 metros de progundidad, hace visible un país invisible.
7. Entras en blogs, en páginas que no te pertenecen, que desconoces, te hacen ser invisible para tí y para los demás.
8. La vida, al fin y al cabo, es un acto continuado de invisibilidades, en el momento más inoportuno, vuelves a ser visible y a existir para y por otros.
9. Durante el día eres invisible, en la noche te haces invisible (ya que tiendes a desaparecer) y nada es lo que has soñado o imaginado alguna vez.
Siempre he pensado que en la invisibilidad está la consciencia de querer observar, de mirar y de hacer sin notarse que estás. en la invisibilidad está el pasar por la vida sin querer ser reconocido, el vivirla en los demás, pero no en la tuya. Si eres invisible, casi no existes, ya que no te puedes equivocar, no puedes recibir un beso pero tampoco te pueden criticar. Y éste es el camino que hemos decidido escoger, el camino de los seres invisibles. El hacer sin ser, el ser sin estar.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Carta de una desconocida"

Como lo prometido es deuda, aquí está lo comentado en el post anterior. Pequeño homenaje al teatro, al cine, a la literatura y, por supuesto, a las cárceles.

"Apreciado XXX:

Te quiero. Hace días que la idea me rondaba la cabeza. Te quiero. Esa es mi única verdad y quería decírtelo. Ayer en la comunicación semanal con mi ex (ahora ya no es mi novio), se lo dije. No lo aceptó de buen grado, incluso me pidió un último bis. Yo le dije que no era el momento. Que ya no sentía lo mismo. Veo cartas contigo, veo comunicaciones contigo y algún que otro bis. Sólo te conozco por lo que me cuenta Rafaela, por tus letras escritas en papel. Y ya te quiero. Ahora siento la libertad muy cerca. Siento que en ella, tú formas parte importante. No sabría desear sin tu presencia. Me encantaría tener tu cuerpo abrazado al mío y volar juntos, más allá de estas paredes, más allá del papel de esta misiva. Te quiero, eso ya te lo he dicho antes. Y sueño con nuestra primera comunicación, con nuestras primeras palabras no impresas. Con que sólo seas para mí. No te escribas con nadie, ahora nos pertenecemos. Sómos únicos. Como los amantes de las películas, como los protagonistas de una novela. No escribas a nadie más, tus palabras son mías, como lo será, algún día, tu cuerpo, tus caricias, tus besos. Si supiera que te escribes con otra, te mataría, sé sólo mío. No malgastes tus palabras con otras. Sólo yo, soy para tí. Es mi última línea y sé que te echaré de menos. Mis últimas palabras, han de ser como las primeras de esta carta: Te quiero.Veámonos pronto, conozcamos nuestras voces, nuestros cuerpos y acaricíemos nuestras manos. Te quiero.

Firmado,

YYY"


Me sorprendió, el hecho de que en plena época digital, en un lugar reducido, aunque grande y aislado, las pocas cosas que hacían soñar a los presos y presas de una cárcel, sean el lápiz y el papel, las simples lecturas de sus cartas. Me pareció curioso y aún hoy, me lo parece. Y, pienso en los que siendo niños, o no pueden escribir ni leer, o ni siquieran escogen la posibilidad de hacerlo. Entonces, ¿Con qué soñaran?

lunes, 10 de noviembre de 2008

"Where the truth lies"

Esta película es del 2005 y ayer me vino a la cabeza. Todo empieza cuando observas la vida y las personas que te rodean, cuando ves que todos se pasan la pelota de unos a otros, cuando ves que nadie la coge y la vida se convierte en un simple juego, donde el azar será quien decida donde o con quién se queda la pelota. Es curioso como nosotros mismos nos negamos la posibilidad de elección de la mayoría de nuestras acciones y dejamos que el mundo decida por nosotros. Hay otros que no, que toman las riendas de sus acciones y las asumen hasta el final, sin dejar que el azar ocupe parte de su vida. Son las que menos, ya que tarde o temprano, dejamos la acción en manos de lo invisible, de lo inesperado, de aquello que creemos que no depende de nosotros. En la vida real, ayer fue un pinchazo en una rueda, otro día será unos papeles no entregados, en otros momentos será la simplicidad de un trabajo bien hecho y, en algunas, las que menos, aunque cada vez hay más, un robo o un asesinato. En esto último me gustaría quedarme. Esta semana como muchas otras semanas, escuchamos, vemos, nos cuentan, toda una retahila de asesinatos y violaciones que nos dejan apabullados, sin palabras. Ya no sólo en España, sino fuera de ella y en el mundo. Son muertes, las que explico, que no nos hace sentirnos culpables (de hecho son otros, y la pelota cae en su mano). Hay otros asesinatos que nosotros olvidamos, que no queremos recordar y si lo recordamos, lo hacemos desde la solidaridad y la beneficiencia. Pero aquí, también pasamos la pelota a otros ("Yo ayudo y como ayudo, ya he hecho algo, ya no soy culpable de ese mal, ya no colaboro, yo soy solidario y pongo lo poco que tengo en ayudar a que no se expanda ese mal"). Así, somos, queramos o no, nos vamos pasando pelotas, sin quedárnosla. Y luego está la ficción (por ficción, señalo documentales o reportajes que puedes ver en la televisión y que se ven forzados, pocos reales, aunque intenten serlo). La pregunta base sería, ¿Reconocemos aquello que hacemos o somos? ¿Diferenciamos la verdad objetiva de nuestra verdad? Nos han dicho que la verdad es relativa, hasta aquí nada nuevo que no supiéramos, pero, ¿es posible que al relativizar tanto la verdad, descubramos que nuestra verdad es una falsa?
Ayer viendo un documental sobre la vida en las cárceles, observé una entrevista de un psicólogo a un preso, detenido por agresión sexual y violación. Lo que me llamó la atención, es como el preso daba vueltas sobre el tema de la agresión para no reconocer lo que había hecho. Como justificaba la acción a las drogas (de hecho casi todos los entrevistados lo hicieron), como explicaba que no era él mismo, pero que la culpable de todo era ella. Y, sin embargo, lo negaba. Luego vería una película sobre el secuestro a una mujer y él diría que a veces se había sentido así (es decir como el secuestrador), dominador del otro. Y, sin embargo, la pelota jugaba en otro campo, nunca en el suyo. ¿Por qué? Porqué la "verdad miente" (o duele).
P.D: Otro día hablaré del amor epistolar en las cárceles.
P.D2: Por cierto, el documental bien, aunque demasiado facil y con eso quiero decir que se notaba un poco preparado. No había demasiada verdad o si la había, era relativa y la pelota seguía votando fuera del tema central, detrás de las paredes que la rodeaban.